Cuando el carrete pase, la rabia pase, el orgullo baje.
Cuando los desconsejos queden desnudos ante su ineptitud y la razón con el pudor se vuelvan a hacer presentes…
Cuando se acabe la fama, el ocio, las ganas…
Cuando toda esa nube que ciega la vista se disipe y veas el horizonte con claridad…
Cuando toda esa mierda que ahora te mantiene con la cabeza ocupada se vaya y aparezca la realidad… cuando el trabajo se convierta sólo en rutina…
Ya me habré ido y no por falta de amor, no. Sino por mera dignidad.
Porque se puede amar, para siempre. Pero el amor al Yo debe ser prior.